¿Por qué el título?
Porque de eso se trata esto; de notas olvidadas al final de un cuaderno. De frases fugaces acaecidas en un instante inoportuno, de los más inocuos. De momentos, fragancias, insights: pensamientos.
Que de alguna u otra forma han venido a desembocar acá, en este continente. Un contenedor de imposibilidades, de sentimientos y escencias inalcanzables.
¿Por qué el nombre?
Porque es mi sueño, esto no tiene utilidad (¿sí?), es por ello que su fín último, en aquellos instantes en donde la vida me sentenciará a momentos olvidadizos (de esto), espero que esto sea un recado, un recordatorio. De que aún se puede, de que la vida es más, y de que en una tarde de domingo me decidí a crear, y que, por esas tardes de domingo, se puede mucho más.
Y quizá, a algun otro, a algun posterior, esto funcione como recado, de lo que aquí y ahora se intentó, de las convicciones que tuvimos uno(s). Una tarde de domingo.
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