Es que su olor, su pelo, su sonrisa:
no aguantan argumento racional.
Son inmunes ante cualquier intento (dia)lógico.
Y sin embargo me debato
me arrebato en una convulsión in(di)visible
que me amarra a las mismas nubes,
testigas mudas de mi lucha imposible.
Y es que ella, ella (re)presentante de una maldición
en donde yo no soy de ella
y ella no es mía
Y cada vez que me contemple
y cada vez que cierre los ojos, en esas noches de desvelo inagotable e infinitas.
cada vez que me acurruque (a tu-recuerdo)
y te recuerde apoyándote en mi hombro.
Con tus labios rojos, resecos, y tus pupilas penetrando mi alma. Leyéndome desnudo.
Sonreiré.
Por un cuento imposible de un libro sin contar,
polvoriento y añejo,
repleto de páginas anónimas
Con el final más amargo.
Y un paréntesis inconcluso entre puntos suspensivos.
Donde ella no es mía.
Y yo no soy de ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario