miércoles, 2 de diciembre de 2015

Ajedrez

1

Me quedas mirando sin parpadear.
sé lo que estas haciendo:
analizas cada centímetro de mi cara,
mientras juego a fingir seriedad.
Lees todo lo que pienso, incluso, antes de que yo pueda saberlo.

Sabes que no sé.

Decido responderte aireado, con convicción.
Y estudio tu respuesta, observo tus ojos, inamovibles
indemnes. Con una respiración firme y agitada.


Debo haber llegado tarde al curso de mentiras
porque simplemente no me nace.
Y es que me siento tan cómodo con la verdad.
Por eso en este momento te odio, amada amiga.

Me conoces demasiado bien.

Recuerdo no morder mis labios y adelanto otro paso.
¿¡a caso quien crees que eres!?.
¡No puedo retroceder!.
(me repito).

Pero sigues inmóvil, cual alfil.
Flanqueando todos mis ángulos.

Me debato, y en tu silencio medito si me he equivocado.
Si quizá era otra la jugada.
Segundos-infinitos-de-sudor-ofuscado, e inseguridad(es).

Pero me salvas:          respondes.

Y ya no se qué hacer, miro tu jugada y te contemplo mudo.

¿Realmente?

Me giro, miro el cielo. Miro el infinito y suspiro.
(Espero que el aire me ayude con algo).
La lluvia lava mis lágrimas, es cierto.
Los autos marcan el ritmo con sus pasares,
arrojando agua a la vereda.

Me doy vuelta, y lo tengo claro: No hay más.

Boto el rey.

Tu ganas.

Esto se termina.

(Felicidades.)



2


Pero soy un pésimo perdedor:


                                                         Hasta nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario